Buenos días a todos! Como siempre digo, esto de un blog es como ponerte a gritar en una montaña. No sabes si hay alguien que te escuche o no. Y eso quizá es lo que hace que no cuaje demasiado la «rutina» de escribir por aquí. Pero dentro de poco, tanto en redes como en las fotos de producto, conoceréis la noticia, así que me apetecía dejar escrito en este agujero negro que estamos esperando otro bebé, que nacerá en poco más de un mes.

Todavía lo veo muy lejano, y yo soy de las que no me emociono demasiado hasta que lo tengo en brazos. Quien me conoce sabe por qué, y si no eres de esas personas, nada más ponga punto y final a este post, comenzaré otro en el que os lo cuente.

un bebé más

Ahora mismo estoy de 33 semanas, y muy a mi pesar, volverá a ser una cesárea, probablemente antes de la semana 38. Con Pablo me la practicaron en la 37+5, y con Casilda el propio día de la 38, pero ingresamos dos días antes con trabajo de parto. Así que dudo muchísimo que mi ginecólogo me dé más días que con Pablo.

Y aunque como os digo, me parece que falta muchísimo, y aun no me sale la emoción de «que ya viene», o de preparar cosas, si me empieza a inundar un poco la idea de tenerme que enfrentar otra vez a una cesárea. Y no porque haya tenido malas experiencias… todo lo contrario, siempre han sido muy respetuosos conmigo. Y las recuperaciones han sido en cuestión de horas. Ni un dolor, ni un impedimento. No puedo tener queja alguna. Pero se me hace tan artificial traer un bebé al mundo así… Me hace sentir muy incapaz, e inevitablemente me trae recuerdos muy agrios.

Cada vez que estoy embarazada, siempre sueño con tener un parto en un ascensor atrancado, de estos que salen en las noticias y que el bebé parece que se resbala. Seguro que para muchas, tener un bebé así es un autentico horror, pero yo creo que me reconciliaría mucho con mi cuerpo y conmigo misma.

Y si, cualquiera pensaréis que este post huele mucho a culpa o a problemas que tengo que solucionar. Y estaríais en lo cierto. es mi parte amarga de la maternidad, y que no sé si en algún momento sanará. Quizá sí, cuando deje de tener bebés, o quizá conviviré con ello toda la vida.

Pero dejando amarguras aparte, en treinta y pocos días, retomamos pañales, culetines, recogebabitas, pecho arriba, pecho abajo, cacas explosivas, bodies microscópicos y el olor a bebé. Y eso es motivo de alegría y celebración.

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Detrás de Bapum estoy yo: Laura.  Soy licenciada en periodismo y graduada en Le Cordon Bleu. Hasta ahora, me he dedicado a la consultoría gastronómica, pero la maternidad me ha presentado a una nueva versión de Laura. Si quieres saber más, léeme :D

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